¡Muévete y aprende!

 

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El movimiento unido al pensamiento representan una parte vital del aprendizaje. El pensamiento se manifiesta en acción, actividades tan sencillas como caminar, mover los brazos, cerrar los ojos, dibujar, dar un beso, ponerse los zapatos…, previamente pasaron por nuestro pensamiento.

El aprendizaje significativo, se contempla cuando las conexiones creadas en nuestro cerebro a través del aprendizaje encuentran una salida, y esta se presenta precisamente con el movimiento, en la acción, el cuerpo por tanto se convierte en un instrumento en el proceso de aprendizaje.

Existe una unión poderosa entre el ejercicio y el cerebro; el ejercicio estimula el crecimiento y desarrollo del cerebro joven, y además previene su deterioro. Los movimientos musculares activan la producción de neurotrofinas, sustancias naturales que estimulan  el crecimiento de células nerviosas e incrementa el número de conexiones neuronales en el cerebro.

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Los primeros movimientos se experimentan en el seno materno, lo que proporciona la primera sensación del mundo, iniciando ahí con el aprendizaje. En cada uno de nuestros músculos se guarda la memoria de los movimientos aprendidos a lo largo de nuestra vida, el proceso de aprender a caminar es uno de ellos, al principio a un niño se le dificulta mantenerse de pie, debe empezar a manejar el equilibro, a soportar el peso del cuerpo cuando empieza a dar los primeros pasos, se cae muchas veces, hasta lograrlo. Luego este aprendizaje es archivado en el inconsciente, y de ahí al músculo, es por ello que el movimiento al caminar es algo que hacemos naturalmente.

Gracias al movimiento el aprendizaje es posible, con un simple movimiento de la cabeza se alinean los ojos, nariz, oídos y lengua, un simple movimiento de ojos permite enfocar objetos a distancia y luego leer un libro, gracias a los suaves movimientos de los labios y lengua pronunciamos palabras o con un movimiento de brazos y manos podemos dar un afectuoso abrazo.

En fin, cada vez que nos movemos se activa todo el cerebro y se abre la puerta para obtener un aprendizaje de manera natural y espontáneo, las actividades artísticas o atléticas, además de armonizar los músculos, trabajar en equipos y/o competir, nos proporcionan un aprendizaje para la vida. Potencia tu cerebro a cada instante, así que ¡muévete!

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Fuente consultada:

Fuente consultada: Ibarra (1999). Gimnasia Cerebral. Gamik Ediciones. Mexico

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